Aquí estoy de vuelta ya de mi viaje a la ciudad de las luces, y he de decir que he vuelto enamorada de esa bellísima ciudad; de sus calles, de su ambiente, de sus croissants.
Y es que parece que la ciudad te lleva de la mano y te invita a callejear y a descubrirla. Disfrutar de sus parques, de sus paisajes, y de ese halo de elegancia que la envuelve ha sido todo un placer.
Espero que algún día podáis todos llegar a visitarla, sobretodo si vais de la mano de alguien a quien lleváis en vuestro corazón, como he hecho yo.
Os dejo aquí una foto de lo que en mi opinión es una de las zonas más bellas de París, Notre Dame.
Próximo destino: Rusia